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Los programas de autocuidados le enseñan a la gente
cómo manejar sus síntomas y la orientan acerca
de las medidas que deben tomar respecto a ellos. Este conocimiento
puede proporcionar un nivel más adecuado de cuidado
- reduciendo las visitas innecesarias a la sala de emergencia
o al médico. Por ejemplo, al buscar los síntomas
y utilizar técnicas domésticas de salud como
aplicarle hielo a un tobillo torcido o tomar una medicina
de las que se venden sin receta médica para las agruras
- puede evitarse por completo una visita al médico.
Los libros de autocuidado, boletines y las herramientas en
línea también ayudan a los empleados a reconocer
los síntomas graves, como el mareo, que puede implicar
un infarto cerebral, o dolor en el pecho, que podría
implicar un ataque al corazón, y les aconsejan que
busquen atención médica inmediata.
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El autocuidado es también un medio efectivo
para el manejo de las enfermedades. Los programas educativos
pueden ayudar a un grupo de personas con un problema de salud
- como el asma y la diabetes - a sentirse más tranquilos
respecto a este, a aprender conductas que eviten un empeoramiento
de su condición, y a saber cuándo ver al médico.
Todavía más importante, educar a los empleados
acerca de los autocuidados los estimula a tomar un papel más
activo respecto de su salud. Los coloca en el asiento del conductor
permitiéndoles tomar decisiones confiadas e informadas
acerca de su bienestar. |